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El sarcasmo, la sátira y el humor negro siempre han sido armas eficaces de la crítica social y la denuncia política, desde los tiempos lejanos de Jonathan Swift y desde mucho antes también. La escritora y periodista italiana Francesca Fornario se vale magistralmente de este repertorio retórico para visibilizar el genocidio que perpetra Israel en Gaza con la complicidad de gran parte de Occidente, empezando por el mandamás de Trump y terminando por la obsecuente de Meloni. Genocidio que no sería posible sin la indiferencia de un mundo hipócrita y banal.
El texto fue originalmente publicado en Il Fatto Quotidiano, el 16 de julio de 2026, bajo el título “Quando c’era il genocidio ma i giornalisti parlavano di Belen”. La traducción del italiano es nuestra.
Los soldados israelíes orinaron en las cunas, defecaron en las ollas, quemaron los libros, destruyeron las fotos de boda que colgaban de la pared de la casa de los recién casados, se tomaron selfies contoneándose con la ropa interior de la novia que habían robado de los cajones, encima de sus uniformes de camuflaje; grabaron un video para enviárselos a sus parejas, grabaron un video para multiplicar sus seguidores, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, “Harry y Meghan, junto con sus hijos Archie y Lilibet, se reunieron con el rey Carlos III en Highgrove, la residencia privada del soberano en los Cotswolds”.
Los soldados israelíes hicieron que los perros devoraran a un joven discapacitado y lo dejaron morir desangrado, mientras se llevaban a rastras a la madre que les suplicaba que lo ayudaran, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, “Belén [Rodríguez, la farandulera ítalo-argentina] conduce la lancha en topless, con una mano sostiene el timón y con la otra se cubre”.
Los soldados israelíes mantuvieron sus posiciones practicando tiro al blanco. Un día había que dispararles a los niños en la cabeza, otro día en los testículos, otro día en la rótula, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, de todos modos, Massimo Recalcati analiza psicológicamente a Michele Mari, quien ganó el premio Strega (y ninguno de los dos dice que sea un genocidio).
El gobierno israelí bloquea la salida de Gaza y la entrada a periodistas, a los médicos y hasta a las galletas y la mermelada porque son demasiado calóricas para las mujeres y los niños, mientras que el 77% por ciento de la población sufre graves niveles de inseguridad alimentaria y, por eso, la mortalidad infantil se ha duplicado, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, de todos modos, Dua Lipa se casó en Sicilia con 150 cannoli y un helado de sandía con flores de jazmín cristalizadas, recolectadas a las cinco de la mañana.
Dispararon contra las personas hambrientas que hacían fila en los puntos de distribución de alimentos, matando a dos mil; destruyeron la red de agua, obligando a los sobrevivientes a vivir con seis litros por persona, cuando, según la OMS, para garantizar la higiene se necesitan entre cincuenta y cien, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, “Taylor Swift y Travis Kelce presentan a su nuevo perrito, aunque deciden mantener en secreto los detalles más íntimos” (No sé, así los llama Tgcom24).
Acribillaron a balazos el auto en el que una familia intentaba ponerse a salvo, acribillaron a balazos la ambulancia que iba a rescatar a la niña, única sobreviviente en el habitáculo bajo los cuerpos ensangrentados de sus tíos; acribillaron el interior del vehículo para matar a la niña sobreviviente, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Prada ofrece unas sandalias de rafia en tonos beige adornadas con el icónico logotipo triangular y detalles de cuero.
Han atacado 36 de los 36 hospitales que estaban en funcionamiento, han dejado morir a los recién nacidos en las incubadoras tras cortar la luz, han asesinado a más de 1.500 médicos y enfermeros, han arrestado a decenas de ellos sin juicio ni cargos, y los han hacinado en cárceles donde los presos son torturados y violados sistemáticamente con objetos punzantes que se les introducen en el ano hasta lesionarles los órganos internos, en cárceles donde hay más de 300 niños detenidos por terrorismo en virtud de la ley que considera terrorista al niño que lanza una piedra contra el tanque que está ocupando su aldea, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Tarantino deja la dirección y vuelve a actuar junto a Kylie Minogue.
Detuvieron a las ambulancias, hicieron bajar a los paramédicos desarmados, los mataron uno tras otro, los enterraron a los quince junto con sus ambulancias bajo la arena, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Sinner alivia los calambres con jugo de pepinillos.
Han arrasado ciudades enteras, escuelas, iglesias, mezquitas, canchas de fútbol, cafés a la orilla del mar; han ocupado militarmente casi el 70 por ciento de la Franja; han destruido todas las universidades; han obligado al 90 por ciento de la población a vivir en tiendas de campaña, han prendido fuego a las tiendas, han matado a más de 72 mil personas, 21 mil de las cuales eran niños, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, este verano puedes realzar tus pestañas con mechones descartables para resaltar la mirada sin que se vean pesadas.
Dispararon a los pescadores porque pescaban, a los periodistas porque hacían su trabajo, matando a cientos de ellos en ejecuciones selectivas, pero no se puede decir que sea un genocidio; de todos modos, es el año del Caballo de Fuego en el calendario del horóscopo chino y los asuntos prácticos, en particular los relacionados con el hogar y la familia, generan tensiones, pero solo si eres de Libra.
Hicieron sobrevolar en plena noche los campamentos de desplazados con drones que emitían llantos de bebés y ladridos de perros para que la gente, aterrorizada, saliera y luego atacarla, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, sale el nuevo single de Beyoncé.
Han bombardeado sin piedad el Líbano, han ocupado el sur del país, han arrasado pueblos, han obligado a un millón de personas a huir, han matado desde el 7 de octubre a más de mil palestinos en Cisjordania, donde no hay Hamás, han arrestado, en Cisjordania, a uno de cada cuatro palestinos a lo largo de su vida, y también allí han arrasado aldeas, degollado ovejas, talado olivos, golpeado a monjas, disparado a sacerdotes, amenazado con armas a los carabineros italianos y a los diputados estadounidenses, y torturado y secuestrado a activistas internacionales, a los parlamentarios europeos, a los médicos y a los periodistas de todo el mundo, y han establecido un sistema de apartheid y presentado planes de limpieza étnica con videos generados por IA en los que, en lugar de las casas de los palestinos, aparecen resorts de lujo y casinos, y a Trump y Netanyahu paseando por el malecón; pero no se puede decir que es un genocidio, ni se pueden interrumpir las relaciones militares, comerciales y estratégicas con Israel, ni se puede dejar de venderle armas a Israel; solo se puede sancionar veinte, mejor dicho veintiún veces a Putin porque invadió Ucrania, pero cero veces a Israel, que invadió Palestina, el Líbano y Siria, y ha bombardeado seis Estados soberanos con las armas de Trump, quien sanciona a los jueces internacionales, a la ONU y a cualquiera que tenga el valor de decir “genocidio” y denunciar el apartheid; y, de todos modos, Giorgia Meloni, quien no dice “genocidio”, no reconoce a Palestina, no sanciona a Israel y aumenta el gasto militar tal como se lo pide Trump, viste Cucinelli, odia el verde, adora los colores pastel y no dice “genocidio”; Giorgia Meloni, que promete mano dura contra las maranzas, contra los migrantes irregulares, contra Antifa, pero no mueve un dedo contra los asesinos israelíes y estadounidenses, va a la peluquera de Mara Carfagna y Elisabetta Gregoraci para hacerse el long bob rubio platinado col. balayage.
Y dos cosas serán estudiadas por la posteridad: cómo fue posible que nosotros, los periodistas, habláramos mayormente de otras cosas. “Se puede ver que todos aspiraban al premio Strega”.
Francesca Fornario