Fotografía: gentileza del autor
Nuestro camarada mexicano Carlos Herrera de la Fuente es, si se nos permite la metáfora, un alquimista. Ha logrado amalgamar –lo cual no es tan sencillo ni corriente– la erudición académica con el pensamiento crítico, la vigorosa parresía de izquierda con el delicado arte de las palabras. Filósofo lúcido y escritor polifacético, profesor de larga trayectoria en la UNAM y el Centro Cultural Casa Lamm, doctorado en la Universidad de Heidelberg, autor de numerosos ensayos y obras literarias tanto en prosa como en verso (hemos compartido varios textos suyos de muy diverso tenor, amén de una entrevista que le hicimos en 2022 a propósito de la crisis pandémica), acaba de publicar en Ciudad de México, con la editorial Ítaca, un nuevo libro: La noción de técnica en Marx. En torno al concepto de fuerzas productivas. Dentro de algunos días, ya estará disponible para la compra en librerías y en el sitio web de la editorial. Se trata de una versión modificada y aumentada del extenso artículo homónimo que tuvimos el honor de editar en Corsario Rojo VIII, sección Bitácora de Derrotas, hacia mediados del año pasado. Aquí les dejamos una somera reseña.
El miércoles 13 de mayo, a las 12 del mediodía, en el Auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la UNAM, el autor y la editorial presentarán el libro, en un evento organizado con la Academia de Economía Política, que contará con la participación de Andrés Barreda e Irene Bautista como expositores, y de Naomi Hernández como moderadora.

En el mundo contemporáneo, atravesado por una crisis multidimensional que socava los cimientos de lo que, hasta hace poco, considerábamos estable y permanente, no hay esfera de la realidad que escape al impacto de la técnica y sus consecuencias arrolladoras. No sólo se trata de los efectos destructivos más evidentes: la devastación ecológica, la contaminación, el agotamiento de recursos, el cambio climático, etc., sino de la transformación acelerada de cada uno de los ámbitos de la vida cotidiana que, sin pausa, se acoplan a los requerimientos de un productivismo y un consumismo indolentes, cuya única finalidad es generar sujetos acoplados a lógica económica de la valorización. Evidentemente, para esta dinámica ínsita al capitalismo, lo que menos importan son los sujetos, que en su formación instrumental quedan reducidos a apéndices de los objetos y dispositivos tecnológicos, a los cuales sirven obsecuentemente en el difuso espejismo de su afirmación personal. Las tabletas digitales sustituyen a los padres en la crianza de los hijos, la mal llamada inteligencia artificial juega las veces de educadora de las juventudes, los teléfonos celulares se convierten en la mejor compañía íntima, las redes sociales y las plataformas de videoconferencias hacen superfluo el contacto social…
La vorágine de la técnica contemporánea modela el mundo a imagen y semejanza del capital. Los espacios, los tiempos, los ritmos, las relaciones, las comunicaciones tienen la forma de la subsunción de la humanidad al proyecto de la valorización y la ganancia. ¿Existe la posibilidad de pensar la técnica más allá de esta realidad capitalista tan avasallante y alienante? ¿Es posible un futuro en el que la técnica moderna juegue un papel central en la afirmación y en la liberación de la humanidad, sin imponerle a ésta una lógica destructiva y subordinante, o debemos abandonar cualquier ilusión técnica? ¿Es viable un futuro poscapitalista sustentado en una técnica moderna plenamente desarrollada o se debe limitar ese desarrollo para construir la posibilidad de un mundo común sin alteraciones generales potencialmente destructivas?
Todas estas preguntas se hallan detrás del nuevo libro de nuestro camarada mexicano Carlos Herrera de la Fuente, titulado La noción de técnica en Marx. En torno al concepto de fuerzas productivas, publicado por la editorial Ítaca. Su enfoque, sin embargo, no parte del cuestionamiento de la situación actual, sino de la reconstrucción básica del concepto de técnica, desde el horizonte de la crítica más potente que se haya construido jamás contra la modernidad capitalista: la intervención teórica de Karl Marx. El objetivo de la obra es repensar puntualmente los cimientos de la crítica marxiana al modo de producción capitalista desde la base de la noción de fuerzas productivas que, tal como lo comenta el autor desde el inicio, ha sido uno de los conceptos más “incomprendidos y estigmatizados” en la historia del marxismo. Este objetivo tiene como función levantar los cimientos teóricos que permitan ponderar en qué medida la reflexión marxiana sobre la técnica podría recuperarse y servir de sustento para una crítica radical a la modernidad capitalista, punto de partida para la construcción de la sociedad comunista del futuro.
De esta manera, el libro de Herrera, lejos de reducir las nociones de técnica y fuerzas productivas al mirador puramente tech al que nos tiene acostumbrados la incesante dinámica productivista del capital, sostiene que esos conceptos básicos sólo se pueden comprender más allá de horizonte tecnológico, atendiendo a la potencia colectiva de la humanidad, cuya lucha perenne por satisfacer las necesidades materiales básicas sólo cobra sentido al interior del proyecto histórico de afirmación común de la libertad. Así, al contrario de lo que sostiene el sentido común de esta época, nuestro autor asevera que Marx no quedó preso del fetichismo progresista y tecnologicista del siglo XIX (la obnubilación panglossiana de la burguesía decimonónica con el progreso tecnológico, a saber: un avance frenético, irresistible e ilimitado del maquinismo en la industria y en todos los órdenes), sino que inauguró una perspectiva teórica liberadora que, en su extensión y desarrollo, es capaz de enfrentar los enormes retos planteados por la modernidad capitalista en su crisis contemporánea.
Regresar a los fundamentos teóricos de la crítica al capitalismo no es un devaneo intelectual, sino una necesidad urgente de nuestra época, sumida en un caos que nos orilla a actuar sin pensar ni medir las consecuencias de nuestros actos. Como lo ha llegado a señalar el filósofo esloveno Slavoj Žižek jugando con la famosa onceava tesis de Marx contra Feuerbach: el siglo XX se ocupó de transformar al mundo de muchas maneras, lo que importa ahora es repensarlo radicalmente.
Colectivo Kalewche