Ilustración original de Andrés Casciani.
El mundial de fútbol y la fiebre mundialista –fiebre en sentido figurado, pero también en sentido literal, por sus efectos de delirio colectivo– han abierto un abanico de discusiones globales interconectadas sobre afrodescendencia, racismo, migraciones, xenofobia, mestizaje, blanqueamiento, colonialismo, civilización occidental, multiculturalismo, “wokismo”, identidad nacional y antiimperialismo. Curiosamente, tuvo a la Argentina como gran foco de atracción, por dos razones dispares: la visibilización del reclamo soberano de las Malvinas en la semifinal con Inglaterra (reclamo que muchos ingleses y anglófilos –incluso de izquierda– reducen pro domo a una rémora patriotera de la dictadura militar presidida por Galtieri) y la ausencia de jugadores con marcado fenotipo negro o mulato en la selección albiceleste (que la progresía metropolitana atribuye en su desvarío o ignorancia supina a una argentinidad virulentamente «segregacionista», idiosincrasia de la cual Milei sería apenas un síntoma).
Como era de esperar, en Argentina hubo muchísima indignación moral, aunque –por desgracia– más asociada al orgullo nacionalista que a la convicción antiimperialista. La ultraderecha cavernícola reaccionó con virulencia e incontinencia, regalando toneladas de carroña a los buitres biempensantes del “Primer Mundo”: chovinismo a la enésima potencia, exabruptos xenofóbicos y racistas ad nauseam… El progresismo y la izquierda de Argentina respondieron con mucha más altura y sensatez, sin dudas, pero dejando algunos puntos ciegos (por corrección política o por falta de matices y de perspectiva comparativa en el análisis histórico-sociológico) que los fachos vernáculos y los progres foráneos pueden aprovechar para llevar agua a su molino, tanto en la cuestión malvinense como en el tema de la afrodescendencia y el racismo, que son muy complejos.
En toda esta acalorada polémica futbolera y extrafutbolística –inquietantemente futbolizada como si se tratara de una rivalidad deportiva– se han dicho demasiadas mentiras y estupideces, verdades a medias y de Perogrullo. Las intervenciones lúcidas han escaseado. En este capitalismo posmoderno y digital de fast thinking y fake news, de algoritmos tendenciosos y burbujas autocomplacientes, de redes sociales devenidas redes cloacales, de “batallas culturales” muy ruidosas pero superficiales, de emocionalismo e identitarismo a flor de piel, de seguidores y odiadores en manada, los márgenes para un debate público riguroso –bien informado y argumentado, con profundidad analítica y espíritu crítico– se han contraído de manera alarmante.
Nuestro camarada argentino Federico Mare, historiador y ensayista, viene desde hace años nadando a contracorriente con su parresía anticapitalista de izquierda. Ha publicado en este sitio, tanto en Kalewche como en Corsario Rojo, una serie de escritos interrelacionados donde intenta repensar con criticidad y radicalidad todos esos tópicos que hemos mencionado más arriba: afrodescendencia y racismo en el mundial de fútbol y en la historia rioplatense (recuérdese que en Catar 2022 ya se había suscitado una controversia similar a la de ahora, con motivo de la final Argentina-Francia), colonialismo y anticolonialismo, imperialismo y antiimperialismo, clivajes étnicos y antagonismos de clase, nacionalismo e internacionalismo, multiculturalismo e interculturalidad, apego telúrico y vocación cosmopolita, Malvinas e irredentismo… Más abajo referenciamos estos ensayos con sus respectivos enlaces. Los dos primeros provienen del libro Si quieren venir que vengan. Malvinas: genealogías, guerra, izquierdas (Bs. As., Red Editorial, 2022), que Federico escribió con Ariel Pennisi, Andrea Rodríguez y otro compañero de nuestro colectivo, Ariel Petruccelli. Los dos últimos –acerca del esperanto y Halloween– pueden parecer a primera vista demasiado tangenciales, pero quienes tengan la paciencia de leerlos íntegramente constatarán que también son muy pertinentes.
Last but not least: hablando de fútbol, en breve publicaremos “Apuntes para una filosofía de la esencia lúdica del fútbol”. Se trata de un viejo artículo que Federico incluyera en sus Ensayos misceláneos (Mendoza, El Amante Universal/ECM, 2021), y que hoy está revisando con cuidado en vistas a su reedición.
Colectivo Kalewche